viernes, 6 de marzo de 2015

Naturaleza, gastronomía y relax, los tres pilares de La Boella


Buen gusto, serenidad, más de 110 hectáreas de olivos, 6.500 m2 de jardines y 13 suites con espectaculares vistas. Todo eso es La Boella. Y a tan solo 10 minutos de Tarragona. Y es que la finca reúne, de la manera más exquisita, hotel, restaurante, salones para convenciones, el Almazara Molí La Boella y el Celler botiga, donde el visitante puede degustar y llevarse los diferentes aceites de oliva virgen extra La Boella.

Además, el espacio cuenta con más de 200 referencias de vinos de las zonas vitivinícolas más importantes del mundo, incluyendo el Mas la Boella “Vi de l’any”, elaborado en la propia finca y perteneciente a la D.O. Tarragona.


De entre todos los placeres que facilita La Boella, destacamos la vuelta de las calçotadas. De lleno en plena temporada, el complejo también se apunta a este manjar típico catalán con un menú cerrado de 45€ los adultos y 10€ los niños. Y lo hace a la manera tradicional: a la brasa con sarmiento y acompañados de salsa romesco. 

Para abrir boca, la cocina nos ofrece un aperitivo de uno de sus productos más refinados: las olivas arbequinas y su aceite virgen extra. Siendo la suya una tierra dedicada al cultivo de la aceituna, La Boella lo aprovecha para crear tres variedades de aceite: la Arbequina, de principio dulce y toque picante, la Arbosana, de marcados toques a fruta verde, y el Koroneiki, muy amargo y picante.

Juntos, dan lugar al exquisito Premium, que mezcla las propiedades de las distintas variedades y da pie a un deleite de las mejores cualidades: el dulzor, el picante y el amargo justo de cada una de ellas.

Como platos fuertes, butifarra y morcilla de Perol, costillas de cordero, panceta ibérica, patatas y alcachofas “al caliu” y el clásico salteado de judías blancas, además de postres y un maridaje de vinos y cava en perfecta sintonía con el menú.

Detalles que miman los sentidos

Más allá de la gastronomía, La Boella cuenta con múltiples comodidades, que pretenden poner el lujo al alcance de los huéspedes cuidando hasta el último detalle. Aún con el regusto del aceite en el paladar, la oliva se traslada al hotel, una masía restaurada al estilo boutique, para bautizar cada una de las 13 suites de las que se compone. Desde sus grandes ventanales, además, se puede seguir gozando de las impresionantes vistas a los viñedos de la finca.

El complejo cuenta también con otros servicios adicionales, de los que destaca la amplia oferta de actividades de ocio y entretenimiento al aire libre, así como propuestas gastronómicas y enológicas como catas de vinos o talleres de cocina.

1 comentario :

  1. La verdad es que tiene muy buena pinta. Soy de Zaragoza y espero tener la oportunidad de visitarlo pronto

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