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miércoles, 4 de noviembre de 2015

Billete de ida y vuelta a Montpellier

Natalia Cuadrado, Barcelona 
@ncuadradop

La semana pasada nos escapamos a una de las joyas del sur de Francia. Un billete de ida y vuelta en tren para explorar una de las ciudades más joviales de Europa a menos de tres horas en tren desde Barcelona. Un viaje de un solo día  pero que me bastó para enamorarme de Montpellier.

La escapada comenzó puntual gracias a Renfe – SNCF, el tren de alta velocidad que permite este traslado casi instantáneo y cómodo. Además del encanto que supone viajar en este transporte. El recorrido fue de casi tres horas pero la sensación fue mucho menor. En un momento estábamos en el centro de Montpellier.

A un corto paseo de la estación nos topamos con el centro neurálgico de la ciudad: la place de la Comédie con sus tranvías, cafés, edificios parisinos, la ópera del siglo XVIII y la fuente de las tres gracias. Esta fuente es el símbolo más emblemático de la ciudad y estas tres diosas representan bien la ciudad: belleza, júbilo y florecimiento.


A diferencia de ciudades cercanas como Nîmes, Narbonne, Béziers o Carcassonne que fueron creadas en la época romana, Montpellier lo hizo en la medieval. Es una ciudad en ebullición que ha sabido conservar sus encantos.

La mejor manera para moverse por la ciudad es a pie o en el tranvía. Desde el 2011 disponen de 4 líneas representadas por los cuatro elementos (aire, tierra, agua y mar) que comunica toda la ciudad. El tranvía no cruza por ninguna de las calles del casco antiguo por lo que decidimos ir a pie. Es una de las ciudades de Europa  con mayor zona peatonal. Algo que, para mi gusto, contribuye a darle ese punto bucólico que me transmitió Montpellier.
El casco antiguo es un laberinto de calles medievales repletas de boutiques, floristerías y bistrots con las terrazas llenas de gente. En cuanto la gastronomía, me topé con muchísimos restaurantes a cúal más apetecible. El centro histórico es una combinación entre el encanto medieval, la personalidad francesa, la modernidad y la riqueza cultural.
Montpellier es una ciudad universitaria y no sólo porque tengan la facultad de medicina más antigua del mundo si no porque es la segunda ciudad después de París que acoge a más estudiantes.
Algo fundamental es subir las escaleras del arco del triunfo que conducen a unas magníficas vistas de la ciudad y a la estatua que glorifica a Luis XIV.
Otro imperdible es hacer una visita guiada a un baño judío ceremonial que data del siglo XIII. Uno de los mikves mejor conservados que recuerda la importancia de la comunidad judía en el desarrollo y la influencia de Montpellier.
Uno de los puntos fuertes de Montpellier es que tiene un movimiento cultural y artístico potente por lo que decidimos comer en el restaurante del centro cultural contemporáneo La Pannacée (antes, escuela de farmacia). Allí ofrecen habitaciones para hospedar a estudiantes, hacen exposiciones artísticas muy interesantes y disponen incluso de una sala de exposiciones recientemente reformada.
Volvimos al casco antiguo para visitar algo que me pareció único. La iglesia desacralizada de Carré Sainte-Anne, la cual albergaba una exposición de arte urbano del artista neoyorkino Jonone. De acceso gratuíto y fascinante.
En 5 horas y sin ninguna prisa nos dio tiempo de ver todo esto pero sé que me quedaron muchas cosas por ver como el jardín botánico, el acueducto o simplemente volver a perderme por sus bonitas calles otra vez.
Llegó la hora de volver así que cruzamos la place de la cómedie y en un par de minutos ya estábamos en la estación de Montpellier para volver a casa que por cierto es muy singular. Incluso tiene un piano en el que cualquiera puede sentarse a tocar. En Montpellier se respira arte por los cuatro costados.
El viaje de vuelta se me pasó aun más rápido que la ida. A 346 Km/h y unos paisajes dignos de postal. Se agradece viajar de esta manera tan ágil y accesible sin controles aparatosos como en los aeropuertos ni asientos incómodos como en los autocares. Gracias a la alianza entre Renfe y SNCF podemos viajar a 21 destinos internacionales de una manera directa, cómoda y veloz.


Os recomiendo enorme y sinceramente esta escapada en tren. Gracias por enseñarme esta joya del sur de Francia a Renfe –SNCFMontpellier Now y Tryptic Comunicació.

© Fotografías: Natalia Cuadrado

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