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jueves, 4 de junio de 2015

Descubre el mundo oculto en las entrañas del Ojo Guareña

El Monumento Natural de Ojo Guareña, en la zona norte de la provincia de Burgos, no solo es un lugar de interés por su entorno natural y su valor paisajístico, sino también por lo que no se ve. Y es que el recinto, de 13.850 hectáreas de superficie, oculta bajo tierra más de 110 kilómetros de cuevas vírgenes, algunas de ellas visitables, y en cuyo interior se puede encontrar uno de los mayores conjuntos de estalactitas, estalagmitas y coladas de España, así como pinturas rupestres, especies invertebradas endémicas, simas inalcanzables y techos que brillan en la oscuridad cuando se les pasa un haz de luz.



Las cuevas naturales, sin prácticamente haber sufrido la acción del hombre, se extienden en un complejo kárstico único en España por sus características, que conforman el tercero más largo de España –se espera que en unos años, al tiempo que se sigan descubriendo nuevas galerías, vuelva a liderar el ranking- y el decimoctavo del mundo. Una de sus grandes protagonistas es la llamada cueva Palomera, declarada Bien de Interés Cultural, y de acceso medianamente sencillo pero totalmente salvaje en su interior, con una extensión máxima para visitantes de 2,5 kilómetros –dificultad media, puesto que no se necesita escalar ni descender con arnés-. La cueva constituye un punto caliente de biodiversidad mundial por contar con hasta 35 especies invertebradas endémicas.


En la primera de sus salas, llamada Edelweiss en honor del grupo espeleológico que lleva topografiando las cuevas desde 1956, encontramos cómo los techos brillan fruto de la condensación del agua y las bacterias de su interior. Un espectáculo sin igual, ya que algunas veces parecen diamantes, otras pepitas de oro y otras, un cielo nocturno estrellado. También destaca la Sala de la Pinturas, donde sobresalen algunas pinturas rupestres de entre 11.200 y 10.600 años de antigüedad que representan grandes triángulos invertidos, figuras que parecen animales y otras antropomorfas. En este sentido, el acceso está restringido para evitar su deterioro.



La Galería Principal posee un hundimiento en el techo que permite observar un conducto calizo del tercer nivel, mucho más rojizo, así como un fósil de una caracola y de un erizo de mar, lo que deja entrever que hace muchos miles de años el mar llegaba hasta ese punto. A continuación, una de las estancias más impactantes de cueva Palomera: el Balcón del Enterramiento. Coladas, estalactitas y estalagmitas de diferentes coloraciones decoran el espacio donde reposan también los restos de un enterramiento que es toda una incógnita para los expertos. El yacimiento denota que era un individuo importante para la tribu, ya que se tomaron muchas molestias para llevarlo a 500 metros de la entrada principal, subirlo a una especie de balcón y apartar las inmensas rocas para dejar un lecho lo más cómodo posible para depositarle.


A partir de aquí, la cueva se ramifica. Por cada kilómetro cuadrado en la superficie, hay 30 kilómetros de galerías subterráneas.Por último, en la cueva Palomera destacan dos salas: la Sala Cacique -que se caracteriza por sus grandes dimensiones y por los huecos creados por gotas de calcita sobre los sedimentos arcillosos que la componen, creando una acústica excelente- y el Museo de Cera, llamada así por la gran cantidad de estalactitas y estalagmitas que posee, destacando una gran columna en medio de la sala.

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