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jueves, 5 de mayo de 2016

Turismo por el Tarn, viajes y experiencias "a medida"



 Vinos Chateau Lacroux de la cata de presentación LORENA F

Lorena Ferrer, Barcelona
@lorenaferrer15


El Comité Departamental de Turismo del Tarn, departamento situado en el sur de Francia, nos presenta un nuevo concepto de hacer turismo por el territorio francés del Tarn. Actúa desde tres ejes principales: desarrollar, promover y comercializar mediante su puesta en marcha de un Sistema de Gestión por la Calidad que ha obtenido la certificación ISO 9001.

Desde este Comité se busca una manera diferente de hacer turismo, se ofrecen escapadas, vacaciones y viajes a medida huyendo del convencional “todo incluido” y apostando por la oferta de una visión más social y de intercambios. Dejar atrás el consumo de productos turísticos estrictamente y apostar por vivir la experiencia.


EL FENÓMENO ‘CASA DE HUÉSPEDES’


Precisamente con este concepto de ‘casa de huéspedes’ se promociona una inmersión más cercana a la cultura occitana. Una dinámica que ha escogido representar esta joven agencia de turismo en su presentación. Esta, ha sido realizada en el ‘Bed and Breakfast Salsas & Co de Barcelona, regentado por franceses, donde además se imparten talleres de cocina a cargo de tres chefs.

Esta tradición de alojarse en ‘casas de huéspedes’ está muy arraigada en todo el territorio francés. Concretamente desde el departamento del Tarn existen múltiples ofertas para experimentar este tipo de vivencia. La dinámica es la de reservar una noche con opción a desayuno y/o cena, pero en vez de en un hotel, en una casa familiar, en un hogar. De esta manera, se contribuye a un contacto más directo y social con las personas y con la cultura del territorio visitado.

La mayoría de oferta del Departamento de Turismo del Tarn son casas rurales, pero incluso se pueden encontrar antiguos castillos, masías o casas de viticultores. Estas viviendas disponen cómo máximo de cuatro habitaciones (si tienen más de cuatro, en Francia se clasifica en la categoría de hotel). Algunas de ellas también imparten talleres de cocina de los productos más tradicionales y artesanos de la zona.


CICLOTURISMO, OENOTURISMO Y TAPICERÍA


La tierra del Sud-Oeste de Francia es el foco desde el que se oferta la cultura Occitana mediante estos diversos ideales: ESCARGOTER (holgazanear), ESPANTER (asombrase), FOUSIQUER (dejarse llevar), TASTAR (degustar), POUTOUNER (mimar).

Para este nuevo ciclo 2015/2016, el Comité Departamental de Turismo del Tarn propone tres novedades para vivir nuevas experiencias:

Cicloturismo:
El departamento del Tarn cuenta con 28 circuitos señalados y todos ellos disponen de una propia ficha para descubrir cada rincón de la región en bici o mountain bike (recorridos desde los 20 a los 150 km).

Oenoturismo: Desde la tradición de la Edad Antigua vitivinícola en la región de Gaillac. La denominación de Origen Gaillac cubre hoy 2500 hectareas, divididas entre 73 municipios. También es posible disponer del itinierario cultural a través de estos miñedos milenarios.

Museo de la tapicería del siglo XX: El arte de la tapicería en Francia es muy importante y a través de la museografía se permitirá entender el proceso de creación de este arte. Repaso desde la mirada del artista sobre los paisajes que inspiran, hasta la obra acabada pasando por el trabajo y “savoir-faire” de los lizores de Aubusson, reconocido como patrimonio inmaterial de la humanidad por la UNESCO.


RUTAS GASTRONÓMICAS Y ENOTURÍSTICAS


El Departamento de Turismo del Tarn presenta también cinco circuitos gastronómicos y enoturísticos por Occitania, haciendo hincapié en la ineludible Gaillac, zona del sudoeste de grandes viñedos y gran muestra para los aficionados del vino (tinto, rosado, blanco, dulce, espumoso…). 

Todas estas rutas incorporan el componente gourmet, siguiendo la línea de su certificación en el Sistema de Gestión por la Calidad. Muestra de ello se ha dado en la cena de presentación con maridaje preparada por el periodista y cocinero francés Vincent Pousson, originario del Tarn. Cada plato se ha presentado con un maridaje de vino distinto de la D.O Gaillaeu, uno de los viñedos más antigos de Francia. Pousson ha preparado un buffet inspirado en 1900 siguiendo las “Recetas de Touluse-Lautree”, pintor y cocinero francés. 

Platos inspirados en las recetas de Touluse-Lautree, de 1900 LORENA F

Algunos de los platos presentados han sido: Ensalada catalana, Blanquette de veau, quesos traídos expresamente desde el Tarn y pollo verde. Los vinos que han servido de acompañamiento a estos deliciosos manjares han sido: Domaine Lacroux D.O Gaillac, Domaine LabarthE D.O Gaillac y Inovalie AOP Gaillac.







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Ven a Kenia y empápate de toda su cultura

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Un paseo por su grandiosa historia


Kenia, única y singular, es una esfera de biodiversidad. En Kenia florece la lobelia gigante, más alta que un ser humano; ondulados doseles de té y café cubren las colinas; matas de papiros flotan en los lagos del Valle del Rift y la acacia de copa plana salpica las planicies. También está repleta de colores con sus elefantes de tono rojo óxido revolcándose en pantanos de verde esmeralda o el musgo negro que cuelga por los antiguos bosques… Pero Kenia cuenta además con un antiguo patrimonio y una vibrante cultura actual. La puerta de entrada a la historia y al origen de Kenia se encuentra en los museos y monumentos repartidos a lo largo de todo el país. Con exposiciones que se remontan a la época prehistórica, visitar estos museos es conectar con la mágica historia del pasado de Kenia y su actual presente.

Las ruinas de Gedi son restos de una ciudad swahili que tiene su origen en el siglo XII. Estas ruinas situadas a 4 kilómetros al Norte de Watamu abren diariamente de 8 de la mañana hasta el anochecer. Nadie sabe con exactitud por qué los habitantes de Gedi abandonaron precipitadamente en el siglo XIII su ciudad, dejando tras de sí intactos palacios de sultanes, frondosos jardines, porcelanas, joyas y elegantes mezquitas. Hoy las ruinas de Gedi son un excelente ejemplo de asentamiento swahili que sobrevive entre la densa vegetación de la costa y los grandes baobas y cuyos únicos habitantes son los monos de la endémica especie Colobus. Un enigmático lugar que sin duda merece una visita.

El Museo Fort Jesus está situado en la isla de Mombasa, la capital del litoral y la segunda ciudad de Kenia y fue construido en el año 1593 para garantizar la seguridad de los portugueses que vivieron en la costa este de África. Este fuerte portugués es uno de los edificios europeos más antiguos de África. En dicho fuerte se puede disfrutar de un espectáculo único de luz y color que tiene lugar todos los lunes, miércoles y jueves a las seis y media de la tarde.  


     
Kenia y su cultura
A disfrutar de sus paisajes


Diseñado por el italiano Giovanni Battista Cairati, es uno de los ejemplos de fortificación del siglo XVI mejor conservados y supone un hito en el diseño y la edificación de la arquitectura militar. La planificación del edificio y su forma reflejan a la perfección el ideal del Renacimiento en la armonía de las proporciones y su geometría basada en el cuerpo humano.

El terreno que rodea la construcción fortificada se extiende más de dos hectáreas, siendo la fortaleza, en la actualidad, un importante hito histórico en la región de África Oriental, un tesoro nacional gestionado por los Museos Nacionales de Kenia. A diario se ofrecen visitas guiadas para conocer la historia que guarda entre sus muros.

La residencia, está en el corazón del barrio de Karen y cuenta con numerosas piezas originales y parte del mobiliario y vestuario de la película, donados por Universal Studios.

El Museo Nacional de Nairobi constituye una de las visitas esenciales del centro de la capital si quiere aprender sobre el pasado, el presente y el legado de Kenia a la humanidad. Se abrió en 1910 permaneciendo cerrado por reformas en 2006 y reabierto en 2008 como un museo de clase mundial con tiendas y restaurantes. También, dentro de las instalaciones, el famoso Parque de la Serpiente, el Jardín Botánico y el sendero de la naturaleza completan la visita.

En sus galerías es posible admirar una amplia colección de piezas geológicas, animales y fósiles además de naturaleza, historia, cultura y arte contemporáneo en todo su esplendor.

Koobi Fora es un yacimiento arqueológico situado junto al lago Turkana, uno de los destinos más remotos de Kenia, alejado de los circuitos turísticos. Este lago, bautizado como el mar de Jade por el color azul profundo de sus aguas, es un área de gran importancia en términos de la humanidad. Es posible visitar el lugar prehistórico de Koobi Fora en las orillas extremo norte del lago cerca de Sibiloi.

Asimismo, la Unesco supo reconocer el valor cultural de la ciudad vieja de Lamu, el más antiguo y el mejor conservado asentamiento swahili del África Oriental. Lamu es un lugar remoto en el norte de la costa de Kenia que conserva intacta su milenaria cultura siendo uno de los lugares más bellos y serenos en el continente africano. Sus calles empedradas son el mejor legado de una mezcla cultural que ha dado fama mundial a Lamu por ser la cuna de la esencia y la cultura swahili.

El archipiélago destaca por su historia y entre los museos y atracciones culturales destacan el Museo de Lamu, localizado en el paseo marítimo frente al embarcadero, ubicado en un antiguo palacio swahili muy bien conservado. Podrás conocer a fondo la cultura swahili y la historia de la ciudad, así como admirar las prendas de vestir tradicionales; la pintoresca Oficina de Correos Alemana, a finales de 1800, antes de que los británicos decidieran parar la expansión alemana en Tanganica, los alemanes consideraron Lamu como un punto de partida ideal para explotar el interior del país.

El Museo Nacional de Kenia ayuda a preservar y promover este rico patrimonio cultural en colaboración con los socios en el festival Cultural de Lamu, que se celebra todos los años durante el mes de diciembre y cuyo objetivo es preservar la tradición local del archipiélago que ha dado lugar a una de las comunidades más refinadas de África.

Es por todo ello por lo que Kenia es el destino ideal para todos aquellos amantes del África auténtica, conservando una personalidad y una esencia cultural que la hace realmente única.

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miércoles, 4 de mayo de 2016

El Poblado Faraónico de Giza cumple 50 años y revive una historia de 5.000




Templo egipcio en Giza

Experimentar la vida en el Antiguo Egipto durante la época de los faraones, contemplar la actividad cotidiana de hace 5.000 años, ver la fabricación del papiro o la elaboración de la cerámica, aprender a tallar la piedra o decorara las paredes de las tumbas... Y ya puestos, recrear el encuentro de la pequeña balsa-cuna en la que navegaba un bebé llamado Moisés o descubrir la tumba de Tutankamón tal como la vio por primera vez Howard Carter aquel 16 de febrero de 1923...

Egipto no es sólo pirámides y templos, también ofrece decenas de lugares y tesoros que los programas turísticos habituales no suelen incluir, aunque son muy recomendables sobre todo para aquellas personas que les gusta variar y ver los sitios donde van los nativos egipcios. El Poblado Faraónico es uno de ellos, creado hace 50 años por el embajador Hassan Ragab, un apasionado estudioso de la historia egipcia que, entre otras cosas, recuperó la técnica perdida de la fabricación del papel de papiro, se encuentra en una isla en el Nilo, en Giza a 4 kilómetros del centro de El Cairo y permite vivir la vida de los antiguos egipcios tal como fue.

La parte más atractiva de la visita se realiza en una barca faluca la “Nefertari” que navega por los canales mientras pasan por delante monumentos y escenas de la vida del antiguo Egipto, todas minuciosamente producidas hasta el mínimo detalle y autenticidad. El crucero guiado de una hora introduce en la historia y el estilo de vida de Egipto en la época de los faraones, junto con las recreaciones de famosos eventos históricos, y ceremonias. Para que todo sea más auténtico un centenar de actores y actrices con vestidos de la época escenifican momentos históricos, mientras otros artistas muestran como se elabora el papiro, tallan esculturas, construyen viviendas, etc.

Durante la navegación se pasa por delante de réplicas de estatuas y monumentos faraónicos, que tratan de dar una visión global de la cultura egipcia. Desfilan los grandes dioses faraones: Amón, Tutmosis III, Hatshepsut, Akhenaton, Nefertiti, Ramses II... Un nilómetro marca el nivel de las crecidas de cada verano. También hay otros personajes menos conocidos, como el dios enano Bes, que gozaba de gran popularidad entre los egipcios. Protegía de serpientes y escorpiones y era, a su vez, protector de las mujeres durante el parto.

Tras la escena que representa el descubrimiento del niño Moisés en una cesta, vigilado por su hermana para enterarse del desenlace de la historia, sigue el de una pareja de la nobleza que toma el fresco en el jardín de su casa jugando al “senet”, una especie de backgammon, que todavía se sigue jugando en Egipto, un labrador que está arando la tierra con un sencillo arado de madera tirado por dos bueyes o un agricultor aventando el trigo. Al lado de las viviendas de los campesinos se encuentran los palomares. A los antiguos egipcios les gustaba comer palomas, y también las usaban como palomas mensajeras, especialmente en el ejército...

También se puede aprender sobre la antigua técnica de la momificación en una demostración de todo el proceso. Además, el Poblado Egipcio tiene 12 nuevos museos, cuatro relacionados con el antiguo Egipto (momificación y la medicina, la construcción de las pirámides, las artes y las creencias, barcos antiguos egipcios) y cinco museos relacionados con otros períodos de la historia de Egipto (museo de Cleopatra, la historia copta, civilización islámica, la expedición de Napoleón a Egipto, museo de la historia moderna de Egipto). También hay tres museos relacionados con la historia reciente, dedicados a Naguib, Nasser y Sadat. También hay un museo islámico y cristiano dedicado a las dos principales religiones de Egipto, así como una exposición recién inaugurada que detalla la historia de Alejandría. El Poblado es dirigido actualmente por el hijo del Dr. Ragab, Abdel Salm Hassan Ragad, quien está poniendo en marcha nuevas iniciativas, tales com talleres para niños, restaurantes, cafés, espectaculos folclóricos, etc.


Pero sin duda la joya de este singular museo viviente, único en el mundo, es la réplica completa hasta el último detalle de la tumba de Tutankamón con todos sus tesoros, tal como la encontró Howard Carter. El Dr. Ragab y un equipo de arqueólogos, ingenieros y arquitectos, junto a artesanos egipcios cuidadosamente seleccionados, utilizando notas de Howard Carter respecto a la tumba original, han logrado reproducir fielmente la tumba entera, hasta la onza más diminuta del tesoro que había sido colocado con el joven rey.

Esta auténtica réplica de la tumba se inauguró en 1992, para que los visitantes experimenten la misma emoción sentida por Carter y Lord Carnarvon, cuando descubrieron la tumba después de seis largos años de búsqueda. La mayoría de los artefactos reproducidos para la tumba de réplica fueron hechos totalmente a mano, utilizando las mismas técnicas con que habían hecho los originales. Muchos de los artefactos llevaron años de trabajo y un costo enorme, pero cada uno está allí, desde joyas de oro y plata, al gran trono de oro y a los canopes de alabastros.

Esta reproducción es muy superior a un museo ordinario, los tesoros aquí están ordenados de la misma manera en que se encontraron en la tumba original. Como hay muy pocas diferencias entre esta tumba y la original, el Dr. Ragab añade con una sonrisa: "Nuestra tumba tiene aire acondicionado."

Frente a ella es fácil rememorar aquel 4 de noviembre de 1922, con las primeras horas del día, cuando apareció el primer escalón de la que sería la primera tumba faraónica intacta jamás encontrada en el Valle de los Reyes de Luxor. Allí acababa de comenzar la aventura más espectacular de la Historia de la arqueología.

Hubo que esperar hasta las cuatro de la tarde del 16 de febrero de 1923, cuando Howard Carter, acompañado de su amigo y mecenas Lord Carnarvon, de la hija de éste, Lady Evelyn Herbert y de su colega, Callender, nervioso ante la pared sellada que habían encontrado al final del pasillo descendente en la tumba de Tutankhamón, se disponía a echar el primer vistazo al interior de la tumba. Tras mirar a sus acompañantes, Carter, ayudado de un escoplo, se dispuso a realizar un agujero sobre la mampostería que formaba la pared. Con sumo cuidado, fue vaciando una pequeña cavidad, procurando que ninguno de los cascotes cayera en el interior de la sala que estaban abriendo. El agujero se hizo cada vez más grande y una vez que fue lo suficientemente amplio como para introducir la mano, dejó a un lado el escoplo. Para evitar gases peligrosos que pudiesen emanar del interior de la nueva estancia, Carter colocó su candil frente al pequeño agujero.

Carter, decidido, introdujo la vela en el interior de la nueva cámara. Fueron unos segundos, que a Carnarvon y a su hija les parecieron horas, mientras, el arqueólogo inglés se deleitaba en un paisaje incomparable. Ante sus ojos desfilaban toda clase de muebles de oro, carros, sillones, cofres, estatuas, naos y un larguísimo etcétera de objetos fascinantes. Carnarvon, apoyado contra la pared y con los ojos desorbitados, no cesaba de mirar el sorprendido rostro de Carter. Impaciente por conocer lo que había más allá de la puerta sellada, preguntó:

– ¿Ve usted algo?–. Carter no sabía qué contestar. Ensimismado con el sueño arqueológico que tenía ante sí, apenas pudo articular unas palabras para describir las sensaciones que vivía:

– Sí, cosas maravillosas– contestó el arqueólogo inglés, que no daba crédito a lo que estaba viendo. El mayor tesoro arqueológico jamás encontrado en el mundo.

Para más información:
www.pharaonicvillage.com/spanish
Para visitar el Poblado Faraónico puede escribir a Hamdi Zaki: viajes@hamdizaki.com
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Los Realejos: un pueblo en lucha, con flores y fuegos... artificiales

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Cartel promocional los realejos 2016
Todo empezó por una rivalidad entre dos barrios, más bien dos calles del mismo municipio, Los Realejos, la calle El Sol y la calle El Medio; aunque también, según se dice, entre dos clases sociales bien diferenciadas: los propietarios de las tierras por donde discurría la calle El Medio, también conocida como calle de los Marqueses, y los medianeros y pequeños campesinos de la calle El Sol. Así nació el “pique” que se remonta a 1770, aunque estos contrastes económicos tan pronunciados han desaparecido.



¿Por qué se enfrentaban los barrios? ¿Dónde nace esa rivalidad? Históricamente se trataba de un día de conflicto simulado entre marqueses y campesinos. El “pique” consistía en que al paso de la Cruz en procesión, cada calle encendía hogueras, humos de colores y se hacía mucho ruido, de modo que ganaba aquella que mayores fogatas, mayores columnas de humo o más ruido hubiera hecho. Pero tras la irrupción de las pirotecnias en estas fiestas, se pasaron a vivir auténticas batallas campales con petardos y voladores que surcaban el cielo en horizontal buscando la calle “enemiga”.

Hoy, la antigua “guerra” es un motivo de fiesta que convierte a Los Realejos, en Tenerife, los días 2 y 3 de mayo en una de los pueblos más decorados y bellos de España. Pero lo que no ha cambiado es la esencia que siempre ha caracterizado estas celebraciones y que es la de venerar a la Cruz acogiendo, con los brazos abiertos, a todos aquellos que vienen cada año a admirar la devoción y entrega que los vecinos de ambas calles ponen en la realización de una fiesta única e incomparable.

Más de trescientas cruces enramadas se reparten por la geografía municipal esos días, pero hay dos lugares en los que se vive esta fiesta con más énfasis: La Cruz Santa y las calles del Sol y del Medio. En ambos núcleos son cientos las cruces que en caminos, fachadas, ventanas, interiores de viviendas, patios y capillas, son adornadas con las más selectas flores, velas y luces que estructuran bellos altares. Una tradición que cada año cobra más fuerza, heredando la costumbre las generaciones más jóvenes. La celebración es Fiesta de Interés Turística Nacional desde 2015 y aspira a ser de Interés Internacional en cuanto pasen los cinco años reglamentarios.

A la exhibición de cruces de flores, se añaden los fuegos en honor a la Santa Cruz, así la fiesta pasa a denominarse “Cruces y fuegos de mayo”. La historia comienza cuando los habitantes de la calle del Sol, medianeros y agricultores, y los de la calle del Medio, burgueses y aristócratas, rivalizaban por el mejor adorno de la Cruz de su calle. 

Este "pique" tomó en el siglo XVIII especial significación con interminables lluvias de cohetes y voladores, que derivaron, con los años, en la exhibición de fuegos de artificio que se desarrolla hoy en día. Esta gran muestra, única en Europa, mantiene durante casi tres horas, un continuo disparo de pólvora convertida en armoniosos compases y recreaciones coloristas de luz que iluminan el cielo realejero; una extraordinaria exhibición original de luz, color y sonido que ilumina buena parte del norte de la isla. La noche termina con la vuelta de la Santa Cruz a la parroquia del Apóstol Santiago localizada en la frontera entre los dos centros de Los Realejos.

UNA ACTIVIDAD PARTICULAR

Una de las peculiaridades de estas fiestas es la participación de buena parte de la población de Los Realejos en el adorno y exhibición de las cruces. Capillas, ermitas y cruces de caminos y fachadas amanecen el 2 de mayo con sus mejores galas, para cumplir un año más con esta centenaria tradición, que viste a las más de 300 exaltaciones al santo madero existentes en el municipio. En el núcleo poblacional del Realejo Alto, con sus dos capillas protagonistas la de la calle El Sol y la de la calle El Medio Arriba, así como en el barrio de La Cruz Santa, es donde con mayor expectación se vive este precioso espectáculo artesanal.

Las capillas son edificios de reducidas dimensiones. Su interior, de poca profundidad, cuenta con un altar escalonado de mampostería, ocasionalmente de madera, en cuya cúspide aparece colocada la cruz, policromada o no, que al llegar la fiesta muestra su más valioso y artístico sudario. En los laterales de las capillas, se colocaban unos asientos que en un principio fueron de piedra y más tarde de madera, para custodiar la
Cruz, posteriormente se sustituyeron por sillas, que desaparecen los días de la fiesta, debido al gran volumen de los enrames.

En la selección de las flores, las velas, lámparas y tejidos es donde radica la labor artística. Se trata de un hecho que, si bien se apoya en la tradición, en los modelos y esquemas dejados por los antepasados, sigue siendo espontáneo, expresando ese gusto personal, delicado y altruista de los habitantes de Los Realejos. Cada familia abre las puertas y ventanas de su casa para la fiesta, para invitar a todos al disfrute de la misma, al goce amoroso y estético de la Cruz, de las flores, de los “enrames”. 

Al pasear por las calles el día 3 de mayo, hay que estar atentos a las fachadas de las casas, a las ventanas de la planta baja, pues siempre sorprenden con bellos y no menos excelentes espectáculos florales. Estos atavíos siguen realizándose a día de hoy de manera artesanal por los vecinos, colocándolos desde los últimos días del mes de abril y manteniéndolos en lo más alto de las calles hasta finales del mes de mayo, cuando acaban las fiestas en honor a San Isidro Labrador y Santa María de la Cabeza y Nuestra Señora de Los Remedios.

FUEGOS SOFISTICADOS

Lo que comenzó con hogueras, humos de colores, ruidos, tracas y regueros de pólvora colocados por los fieles en las aceras y zaguanes de las casas, pasó a ser auténticas batallas campales con petardos y voladores que surcaban el cielo en horizontal buscando la calle “enemiga”. Se cuenta que un año los vecinos de la Calle del Sol trajeron un cañón auténtico proveniente del Fortín de San Fernando en la costa realejera, y llenándolo de pólvora lo dirigieron hacia los tejados y azoteas de la Calle del Medio, separadas ambas por un barranco –actualmente convertido en calle–, apenas a 40 metros de distancia. No hubo que lamentar daños personales pero sí regocijo en la Calle del Sol y pánico en la del Medio. Fue más que un “pique”.

Con el paso del tiempo la imaginación hizo que se fuera perfeccionando esta forma de expresión empezándose a fabricar ruedas de fuegos hechas de caña, de modo que una vez sumergidos en esta vorágine de superación se consiguió añadir, a las ya novedosas ruedas de caña, un dispositivo que hacía que éstas se elevaran hasta decenas de metros y que darían lugar posteriormente a los tan apreciados voladores de hoy en día. Fue a partir de la postguerra española cuando se inicia el auge, en la que es calificada como frenética carrera recaudatoria para ver que calle supera a la otra en fuegos de artificio, tanto en calidad como en cantidad. Las cifras económicas nunca se revelan del todo porque hasta última hora se está pidiendo la contribución ciudadana que se conoce como “perra de la Cruz”.

Antiguamente la procesión salía sobre las doce del mediodía, después de la misa de diez y recorría ambas calles, ya decoradas con las plumas, ramos y otros adornos que pendían de ellos como faroles de papel, verga y ristras de papel cortado y pegado en un cordón que unía las plumas, dando mucha vistosidad al enrame. Pero con el paso del tiempo los fuegos fueron adquiriendo un protagonismo tal, que la procesión de la Cruz se pospuso del mediodía a la noche para poder observar con mejor nitidez los colores que esta nueva forma de celebración ofrecía. Con ello nació una nueva fiesta paralela a la de las Cruces y sus enrames: la de los fuegos de artificio.

Desde entonces la calidad de los fuegos no hizo más que crecer, aunque nunca se olvidó su fin último: celebrar con mucho ruido la llegada de la Cruz en procesión a cada una de las calles. Esta tradición que surgió en un principio de forma espontánea, con el paso del tiempo fue adquiriendo una mayor organización que hizo que los fuegos tomaran un camino más de rivalidad entre vecinos, que de actividad lúdica de acompañamiento o realce a las fiestas.

Ese día la pólvora adquiere un protagonismo que no tiene parangón en otros lugares. Desde el mismo amanecer se comienzan a escuchar los voladores y sus ecos recorren todos los rincones del Valle de La Orotava. Al mediodía, después de la primera procesión de la Cruz, tiene lugar junto a la Iglesia de Santiago Apóstol una espectacular y ya tradicional traca que a nadie deja indiferente. Pero es después del anochecer cuando tiene lugar la grandiosa exhibición pirotécnica, una de las mayores y más importantes de Europa, que es capaz de reunir, durante unas tres horas, a miles de visitantes y turistas venidos de todas partes, en los miradores, carreteras, arcenes, plazas y demás rincones del municipio. Son muchos los testimonios recogidos de gentes venidas de otros países atraídas por el reclamo de unas fiestas tranquilas, seguras y espectaculares.

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