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miércoles, 4 de mayo de 2016

Los Realejos: un pueblo en lucha, con flores y fuegos... artificiales

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Cartel promocional los realejos 2016
Todo empezó por una rivalidad entre dos barrios, más bien dos calles del mismo municipio, Los Realejos, la calle El Sol y la calle El Medio; aunque también, según se dice, entre dos clases sociales bien diferenciadas: los propietarios de las tierras por donde discurría la calle El Medio, también conocida como calle de los Marqueses, y los medianeros y pequeños campesinos de la calle El Sol. Así nació el “pique” que se remonta a 1770, aunque estos contrastes económicos tan pronunciados han desaparecido.



¿Por qué se enfrentaban los barrios? ¿Dónde nace esa rivalidad? Históricamente se trataba de un día de conflicto simulado entre marqueses y campesinos. El “pique” consistía en que al paso de la Cruz en procesión, cada calle encendía hogueras, humos de colores y se hacía mucho ruido, de modo que ganaba aquella que mayores fogatas, mayores columnas de humo o más ruido hubiera hecho. Pero tras la irrupción de las pirotecnias en estas fiestas, se pasaron a vivir auténticas batallas campales con petardos y voladores que surcaban el cielo en horizontal buscando la calle “enemiga”.

Hoy, la antigua “guerra” es un motivo de fiesta que convierte a Los Realejos, en Tenerife, los días 2 y 3 de mayo en una de los pueblos más decorados y bellos de España. Pero lo que no ha cambiado es la esencia que siempre ha caracterizado estas celebraciones y que es la de venerar a la Cruz acogiendo, con los brazos abiertos, a todos aquellos que vienen cada año a admirar la devoción y entrega que los vecinos de ambas calles ponen en la realización de una fiesta única e incomparable.

Más de trescientas cruces enramadas se reparten por la geografía municipal esos días, pero hay dos lugares en los que se vive esta fiesta con más énfasis: La Cruz Santa y las calles del Sol y del Medio. En ambos núcleos son cientos las cruces que en caminos, fachadas, ventanas, interiores de viviendas, patios y capillas, son adornadas con las más selectas flores, velas y luces que estructuran bellos altares. Una tradición que cada año cobra más fuerza, heredando la costumbre las generaciones más jóvenes. La celebración es Fiesta de Interés Turística Nacional desde 2015 y aspira a ser de Interés Internacional en cuanto pasen los cinco años reglamentarios.

A la exhibición de cruces de flores, se añaden los fuegos en honor a la Santa Cruz, así la fiesta pasa a denominarse “Cruces y fuegos de mayo”. La historia comienza cuando los habitantes de la calle del Sol, medianeros y agricultores, y los de la calle del Medio, burgueses y aristócratas, rivalizaban por el mejor adorno de la Cruz de su calle. 

Este "pique" tomó en el siglo XVIII especial significación con interminables lluvias de cohetes y voladores, que derivaron, con los años, en la exhibición de fuegos de artificio que se desarrolla hoy en día. Esta gran muestra, única en Europa, mantiene durante casi tres horas, un continuo disparo de pólvora convertida en armoniosos compases y recreaciones coloristas de luz que iluminan el cielo realejero; una extraordinaria exhibición original de luz, color y sonido que ilumina buena parte del norte de la isla. La noche termina con la vuelta de la Santa Cruz a la parroquia del Apóstol Santiago localizada en la frontera entre los dos centros de Los Realejos.

UNA ACTIVIDAD PARTICULAR

Una de las peculiaridades de estas fiestas es la participación de buena parte de la población de Los Realejos en el adorno y exhibición de las cruces. Capillas, ermitas y cruces de caminos y fachadas amanecen el 2 de mayo con sus mejores galas, para cumplir un año más con esta centenaria tradición, que viste a las más de 300 exaltaciones al santo madero existentes en el municipio. En el núcleo poblacional del Realejo Alto, con sus dos capillas protagonistas la de la calle El Sol y la de la calle El Medio Arriba, así como en el barrio de La Cruz Santa, es donde con mayor expectación se vive este precioso espectáculo artesanal.

Las capillas son edificios de reducidas dimensiones. Su interior, de poca profundidad, cuenta con un altar escalonado de mampostería, ocasionalmente de madera, en cuya cúspide aparece colocada la cruz, policromada o no, que al llegar la fiesta muestra su más valioso y artístico sudario. En los laterales de las capillas, se colocaban unos asientos que en un principio fueron de piedra y más tarde de madera, para custodiar la
Cruz, posteriormente se sustituyeron por sillas, que desaparecen los días de la fiesta, debido al gran volumen de los enrames.

En la selección de las flores, las velas, lámparas y tejidos es donde radica la labor artística. Se trata de un hecho que, si bien se apoya en la tradición, en los modelos y esquemas dejados por los antepasados, sigue siendo espontáneo, expresando ese gusto personal, delicado y altruista de los habitantes de Los Realejos. Cada familia abre las puertas y ventanas de su casa para la fiesta, para invitar a todos al disfrute de la misma, al goce amoroso y estético de la Cruz, de las flores, de los “enrames”. 

Al pasear por las calles el día 3 de mayo, hay que estar atentos a las fachadas de las casas, a las ventanas de la planta baja, pues siempre sorprenden con bellos y no menos excelentes espectáculos florales. Estos atavíos siguen realizándose a día de hoy de manera artesanal por los vecinos, colocándolos desde los últimos días del mes de abril y manteniéndolos en lo más alto de las calles hasta finales del mes de mayo, cuando acaban las fiestas en honor a San Isidro Labrador y Santa María de la Cabeza y Nuestra Señora de Los Remedios.

FUEGOS SOFISTICADOS

Lo que comenzó con hogueras, humos de colores, ruidos, tracas y regueros de pólvora colocados por los fieles en las aceras y zaguanes de las casas, pasó a ser auténticas batallas campales con petardos y voladores que surcaban el cielo en horizontal buscando la calle “enemiga”. Se cuenta que un año los vecinos de la Calle del Sol trajeron un cañón auténtico proveniente del Fortín de San Fernando en la costa realejera, y llenándolo de pólvora lo dirigieron hacia los tejados y azoteas de la Calle del Medio, separadas ambas por un barranco –actualmente convertido en calle–, apenas a 40 metros de distancia. No hubo que lamentar daños personales pero sí regocijo en la Calle del Sol y pánico en la del Medio. Fue más que un “pique”.

Con el paso del tiempo la imaginación hizo que se fuera perfeccionando esta forma de expresión empezándose a fabricar ruedas de fuegos hechas de caña, de modo que una vez sumergidos en esta vorágine de superación se consiguió añadir, a las ya novedosas ruedas de caña, un dispositivo que hacía que éstas se elevaran hasta decenas de metros y que darían lugar posteriormente a los tan apreciados voladores de hoy en día. Fue a partir de la postguerra española cuando se inicia el auge, en la que es calificada como frenética carrera recaudatoria para ver que calle supera a la otra en fuegos de artificio, tanto en calidad como en cantidad. Las cifras económicas nunca se revelan del todo porque hasta última hora se está pidiendo la contribución ciudadana que se conoce como “perra de la Cruz”.

Antiguamente la procesión salía sobre las doce del mediodía, después de la misa de diez y recorría ambas calles, ya decoradas con las plumas, ramos y otros adornos que pendían de ellos como faroles de papel, verga y ristras de papel cortado y pegado en un cordón que unía las plumas, dando mucha vistosidad al enrame. Pero con el paso del tiempo los fuegos fueron adquiriendo un protagonismo tal, que la procesión de la Cruz se pospuso del mediodía a la noche para poder observar con mejor nitidez los colores que esta nueva forma de celebración ofrecía. Con ello nació una nueva fiesta paralela a la de las Cruces y sus enrames: la de los fuegos de artificio.

Desde entonces la calidad de los fuegos no hizo más que crecer, aunque nunca se olvidó su fin último: celebrar con mucho ruido la llegada de la Cruz en procesión a cada una de las calles. Esta tradición que surgió en un principio de forma espontánea, con el paso del tiempo fue adquiriendo una mayor organización que hizo que los fuegos tomaran un camino más de rivalidad entre vecinos, que de actividad lúdica de acompañamiento o realce a las fiestas.

Ese día la pólvora adquiere un protagonismo que no tiene parangón en otros lugares. Desde el mismo amanecer se comienzan a escuchar los voladores y sus ecos recorren todos los rincones del Valle de La Orotava. Al mediodía, después de la primera procesión de la Cruz, tiene lugar junto a la Iglesia de Santiago Apóstol una espectacular y ya tradicional traca que a nadie deja indiferente. Pero es después del anochecer cuando tiene lugar la grandiosa exhibición pirotécnica, una de las mayores y más importantes de Europa, que es capaz de reunir, durante unas tres horas, a miles de visitantes y turistas venidos de todas partes, en los miradores, carreteras, arcenes, plazas y demás rincones del municipio. Son muchos los testimonios recogidos de gentes venidas de otros países atraídas por el reclamo de unas fiestas tranquilas, seguras y espectaculares.

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jueves, 8 de octubre de 2015

Una batalla entre moros y cristianos sin vencedores ni vencidos

Farsa, disfraz, belleza, luz, color, música, pólvora... Esos son los elementos esenciales de las fiestas de Moros y Cristianos que se celebran en distintos lugares de España –especialmente en Valencia y Alicante– y también en algunos de América Latina. Más de 300 localidades recrean los enfrentamientos que hubo en la Edad Media entre los seguidores de la cruz y los de la media luna. Por lo general, las actuales fiestas se hacen en honor del santo patrón de la ciudad que, además, tiene un papel fundamental en la batalla ya que, gracias a su intervención súbita, la victoria cae a favor del bando cristiano, a pesar de la superioridad numérica de las tropas árabes.

Existen muchas variantes de esta celebración, ya que cada localidad, en consonancia con su propia historia, añade elementos diferenciadores a la estructura común de las fiestas. Por su espectacularidad, destacan las de Alcoy y Villajoyosa, ambas declaradas de Interés Turístico Internacional. No menos importantes son las de Crevillente, declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional y que aspira a ser, en este año que se cumplen 50 desde que comenzaron, de Interés Turístico Internacional. Es una Fiesta diferente, como comenta el presidente de la Asociación de Fiestas de Moros y Cristianos “en la que nuestras embajadas no se saldan con vencedores ni vencidos, sino con pacto y hermanamiento; en la que la mujer, algo olvidada en esta gran fiesta, es protagonista por excelencia, en la que la estética de los trajes festeros y de nuestros boatos, la belleza de nuestras sultanas y reinas, la gallardía de nuestros capitanes, embajadores y cargos es notable, y en la que el festero disfruta y comparte este sentimiento lúdico e histórico”. Todo un ejemplo de tolerancia, aunque se falte al rigor histórico. Al fin y al cabo se trata de una fiesta.

Estos enfrentamientos rituales, en los que también se hace una ostensible exaltación de la religión católica, son un fogoso y rejuvenecido rescoldo de una de las modalidades de diversión popular más profusamente implantadas en la Península y transportada por los españoles a todas las áreas por las que extendieron su cultura. Y este fenómeno abarca por lo menos ochocientos años ya que sus orígenes se sitúan en el siglo XIII. En esencia, la fiesta de Moros y Cristianos consiste en una representación de teatro popular, expresando el combate entre el bando de los héroes –los cristianos– y los enemigos –los moros–. Dentro de este esquema argumental mínimo tienen cabida variaciones sorprendentes, especialmente con los personajes.

Por ejemplo, en cierta localidad aragonesa la batalla final rememora el combate naval de Lepanto, con las galeras de cartón que simulan ser la flota cristiana capitaneadas nada menos que por Carlomagno; en tierras mexicanas lo mismo se representa un desembarco turco en Yucatán, el desafío entre el Cid y Pilatos, rey de Granada o la inclusión tanto de los moros como de los cristianos en las huestes que siguen al apóstol Santiago en su lucha contra los indios paganos. En los Andes peruanos el bando rival de Santiago y los cristianos está formado por demonios; en el occidente de Portugal es el jefe cristiano san Jorge quien necesita la ayuda de un ángel para liberar a la doncella cautivada por los turcos; y en Andalucía lo mismo son el obispo de la Sevilla visigoda, san Isidoro, que la abuela de Jesús, santa Ana, quienes proporcionan la victoria a las tropas de la cruz. 


Una historia sencilla

La Festa que se celebra en Crevillente, que coincide con la celebración de su patrón, San Francisco de Asís, tiene poco argumento inicial: el embajador cristiano llega hasta el castillo de la ciudad y, en nombre del rey Alfonso X, pretende que el rais renueve el juramento de fidelidad al “rey Sabio”, ante las numerosas revueltas que se producen por la zona, a lo que los moradores de la plaza se niegan por inconsecuente e innecesario: “Que repetir el pacto fecho non ha menester”, contestan. Al no ser atendida su petición, comienzan las hostilidades. Se produce una escaramuza y el rais es hecho prisionero. Se disparan trabucos, espingardas... hay pólvora, mucha pólvora que envuelve a todos los participantes en un manto embrujado de embriagador perfume que durará todos los días de fiesta.

Para mostrar su poderío, las huestes de ambos bandos desfilan en majestuosas Entradas, una cada día. De madrugada, antes de las 7 muchos días, tienen lugar las Dianas Festeras donde grupos de festeros salen con bandas de música o con grupos de dulzainas y tamboriles a despertar a los habitantes y a congregar a los festeros y festeras. Después, las comparsas irán a buscar a sus capitanes y a sus reinas y sultanas para realizar unos pasacalles informales por las calles crevillentinas, que poco a poco van contando con numeroso público expectante por ver el lujo, gallardía y belleza de los principales protagonistas festeros. 

Durante todos los días de fiesta, no falta el trueno y la música. Además de los permanentes pasacalles se celebra una Misa musical, siguiendo la partitura creada para la ocasión por Ramón Más López y cantada por las voces corales de la muy conocida “Coral Crevillentina” y el coro “Alfombras Imperial”. A continuación, en la plaza de la Constitución, centenares de festeros y músicos, junto con los coros participantes en la misa, cantarán el Himno a la Festa, cuya letra es de Ricardo Tejada y la música de Ramón Más.

Los momentos culminantes de Moros y Cristianos en Crevillente son, si duda, las Grandes Entradas Mora o Cristiana, espectaculares y vistosas. Una manifestación fantástica de color y de música, donde destacan las comparsas capitanas, que se engalanan para presumir de eso, de capitanía, y se esfuerzan por sorprender a un público expectante que espera el momento culminante de ver aparecer a sendos capitanes que salen con su comparsa al final de la Entrada correspondiente.

Hay doce comparsas, seis por bando (Astures, Almogávares, Beduinos, Benimerines, Berberiscos, Caballeros del Cid, Dragones, Marroquíes, Omeyas, Moros Vells, Maseros y Castellano-Leonesa). La capitanía del bando correspondiente sale la última para crear mayor expectación en los desfiles, mientras las demás comparsas desfilan, año tras año, con sus trajes y elementos propios y tradicionales, incluyendo toda clase de espectáculos: sensuales ballets, números acrobáticos, luchas de guerreros, ingenios mecánicos de monstruos y fantasías diversas, filas especiales, etc.

Imaginación y tradición
En estos desfiles se puede contemplar todo un espectáculo de luz, color y música. Cada comparsa luce un traje donde mezcla la imaginación con la tradición. Cada comparsa, con un promedio de un centenar de personas desfilando, aporta las bandas de música necesarias para el número de participantes. La música, genuina de estas fiestas, arranca sus sones con los alegres pasodobles cristianos o las majestuosas marchas moras y cristianas compuestas exclusivamente para las fiestas. Y todas las comparsas con niños y niñas, sus filas masculinas y sus grupos femeninos. Completa su paso cada comparsa con una adornada carroza, alusiva también a la época y repleta de fantasía, donde luce su belleza la reina o sultana, engalanadas con lujosos y caros vestidos de terciopelos, sedas, bordados, etc. 

En definitiva, ambas Entradas son una explosión de imaginación, de alegres notas musicales, de matices, colores y luz características del Mediterráneo, que congregan cada una a un millar de festeros y alrededor de un número igual de músicos, más carrozas, artilugios, teatro en la calle, ballets, representaciones, alegorías, vestidos lujosos y multicolores, serpentinas, confeti...

El último día de fiesta, por la tarde, tras otro alardo o simulacro de batalla, se concentran las tropas y se escenifica una embajada al rey Jaime I. Las huestes moras, con su embajador y capitán al frente, piden ayuda al rey Jaime I para que interceda en favor de la liberación del rais capturado por las tropas castellanas, a cambio de sumisión y vasallaje del Lugar de Crevillent y sus dos castillos. Así sucede y tras la liberación del señor moro de Crevillent, todas las huestes, moras y cristianas, muestran su contento. Salvas de pólvora, música, campanas de la torre de la iglesia celebran la avenencia; no hay vencedores, no hay vencidos, no ganan ni pierden ni unos ni otros, sino que se llega a un acuerdo que implica la sumisión del Crevillent islámico a la corona catalano-aragonesa. Este hecho histórico parece que vino a presagiar la amistad, la confraternidad que siete siglos después sería la esencia de estas Fiestas de Moros y Cristianos. Trabucazos y más trabucazos. Ojalá toda la pólvora del mundo se gastara así: disparándose de manera lúdica y festiva.
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sábado, 14 de febrero de 2015

¿Qué secretos se esconden tras los Mayos de Alhama de Murcia?


Críticos o tradicionales, formando escenas de antiguos oficios o parodiando con gracia realidades locales o nacionales. Si uno se pasea por las calles de Alhama de Murcia el primer domingo de mayo podrá descubrir que han surgido durante la noche, en jardines, plazas y calles, multitud de secuencias cuyos personajes principales son unos peleles de trapo a tamaño real totalmente caracterizados. 

Son los Mayos, protagonistas de escenas satíricas o que recrean costumbres, oficios y usos tradicionales, pero siempre formando parte de una cuidada escenografía acorde con la temática que representan. 

Con cuerpos de tela rellenos de paja, hojas, lana y trapos, y caras pintadas a mano, que pueden ser anónimas o totalmente identificables con algún personaje conocido en el ámbito local, regional o nacional, estos peleles dialogan entre sí, habitualmente en verso, a través de pequeños carteles que llevan sujetos al cuerpo

Según la tradición, los Mayos se ‘plantan’ la madrugada del primer domingo de mayo y, durante todo el día, son visitados por cientos de ciudadanos y turistas que se acercan para disfrutar de las escenas, que conforman un efímero museo etnográfico al aire libre. Y es que, colocados por los propios vecinos durante la madrugada, desaparecen al finalizar el día hasta el siguiente año. 


Acompañan a los Mayos los Corremayos, encabezados por el Corremayo Mayor. Se trata de cientos de personas disfrazadas con trajes de arlequín de vivos colores y adornados con cascabeles que llenan durante todo el día hasta el último rincón de la localidad visitando a los Mayos, entre música, espectáculos y mucha diversión. 

De origen desconocido, que se ha vinculado históricamente al pasado romano de la localidad, y siempre relacionado con la costumbre de celebrar la llegada de la primavera y el renacer de los campos (al igual que las festividades de Las Cruces), los Mayos logran reunir durante un día a miles de alhameños y visitantes en torno a sus figuras –en 2014 más de 7.000 personas-. 

Interrumpidos tras la Guerra Civil por su carácter crítico y el anonimato que los rodea, en 1982 se recuperó la festividad, que en 1996 se convirtió en Fiesta de Interés Turístico Regional

Este año, además, la localidad aspira a ver reconocida su fiesta como de Interés Turístico Nacional y, para ello, entre otras iniciativas, ha nombrado Embajadores de sus fiestas a los actores Terele Pávez, Enrique Villén y Carolo Ruiz, vinculados profesionalmente a Alhama de Murcia a través de un reciente proyecto cinematográfico que les permitió conocer la localidad y enamorarse de su sabor auténtico.

En 2015, las fiestas tendrán lugar entre el 1 y el 10 de mayo, con diferentes actividades entre las que destacan la tradicional plantada de Mayos, el pasacalle de los Corremayos y el encuentro de cuadrillas –grupos de música tradicional que interpretan su repertorio en distintos rincones de la ciudad-.

También contará con un concurso popular de paellas, representaciones teatrales, talleres infantiles y una Concentración de Motos Custom, otro evento que reúne a miles de aficionados a estas motos y que cuenta con una trayectoria de 20 años.
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jueves, 13 de noviembre de 2014

Cantabria en noviembre

I JORNADAS DE LA MONTAÑA LEBANIEGA EN POTES

El maravilloso entorno montañoso de Liébana protagoniza las I Jornadas de la Montaña Lebaniega, un encuentro que reunirá a expertos en diferentes disciplinas deportivas. El sábado 22 de noviembre tendrán lugar diferentes actividades al aire libre, como una ruta desde Potes a la aldea abandonada de Porcieda, y el domingo se realizará el Maratón BBT Valle de Liébana, que recorrerá 45 kilómetros por senderos de los Picos de Europas.

ALTO CAMPOO PREPARA SU TEMPORADA INVERNAL

La Estación de Esquí y Montaña de Alto Campoo se prepara para ya para recibir las primeras nieves y a los esquiadores. Desde hace unos días, ya ha puesto a la venta los pases de temporada, y los que los adquieran antes del 22 de noviembre tendrán una bonificación del 20 por ciento.

LOS MARINEROS CASTREÑOS CELEBRAN SAN ANDRÉS

El 30 de noviembre, los marineros de Castro Urdiales honran a su patrón San Andrés en una fiesta que data de la Edad MediaAdemás de las competiciones de bateles, verbenas y otros eventos, esta fiesta tiene como tradición el tomar ese día caracoles y besugo, y por ello, las cocinas castreñas preparan en San Andrés estos dos platos típicos.



LA FERIA DE LA ALUBIA EN CASAR DE PERIEDO

Y siguiendo con la tradición y el tiempo de cosechas, en noviembre se celebra otra de las citas típicas de esta zona, la feria de la alubia en Casar de Periedo. El 16 de noviembre, todo el pueblo se traslada a las décadas centrales del siglo pasado, para convertirse en escenario repleto de estampas costumbristas. 
Entre otros, el visitante se encontrará con una exposición de motos antiguas, una escuela ambientada en la posguerra con los alumnos y el maestro o talleres de elaboración de sidra de Cantabria.

MÁS GASTRONOMÍA POR TODA LA REGIÓN

Las jornadas gastronómicas y diferentes citas culinarias se suceden estos días por toda Cantabria. Uno de ellos es la Feria Gastroalimentaria de Orejo, con talleres de elaboración de patés artesanos, morcillas y embutidos.
Además, es tiempo de castañas, y en muchos puntos de la región se están celebrando las grandes magostas otoñales. El próximo sábado 15 de noviembre tendrá lugar la de Ramales de la Victoria, con mercado tradicional, folclore, reparto de castañas y otras actividades.

LLEGAN LAS FERIAS DE GANADO DE AÑO EN EL MUNCIPIO DE MAZCUERRAS

Tras el verano, los pueblos de los valles de Cantabria van cerrando su calendario de ferias de ganado. Las grandes citas ya se han producido aunque todavía hay municipios que no las han celebrado. Uno de ellos es Mazcuerras, donde sus dos ferias más importantes tendrán lugar el último fin de semana de noviembre.
El municipio de Mazcuerras cuenta con una rica arquitectura civil con edificios des la Edad Media. Destaca la torre renacentista de los Hoyos, ubicada en Villanueva de la Peña y declarada Bien de Interés Local. 

COMIENZA LA ÉPOCA DE MIGRACIÓN DE LAS AVES EN EL PARQUE NATURAL DE LAS MARISMAS

A la población habitual de las Marismas de Santoña, Noja, Victoria y Joyel, se unen en estos meses las miles de aves que inician su ciclo migrador hacia climas más cálidos. Se trata de un paraíso de los ornitólogos y amantes de la naturaleza, catalogado como Parque Natural por su importantísimo ecosistema con abundante fauna y flora. Unas 20.000 aves, pertenecientes a medio centenar de especies, hacen escala en las marismas en su migración hacia el sur. 

UNA EXCURSIÓN POR LA RUTA DEL MONTE BUCIERO

Esta espectacular ruta rodea todo el monte en el que está asentada la villa pesquera de Santoña, el Buciero. La ruta nos conduce por magníficos paisajes costeros, dos míticos faros y tres antiguos fuertes defensivos. Hay una parte de esta ruta que se puede realizar en automóvil, y el resto hay que hacerla a pie.
Para los que les guste el senderismo y estén acostumbrados a caminar por el monte, desde el Ayuntamiento de Santoña se ofrecen visitas guiadas por el Monte Buciero los jueves por la tarde y los domingos por la mañana.
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sábado, 28 de junio de 2014

Jetcost selecciona las mejores fiestas del verano

En los tres meses largos que dura el verano (este año tiene dos días más de propina) se celebran cientos de fiestas en casi todas las ciudades, villas y pueblos de España. Algunas son multitudinarias, otras tiene carácter de Fiesta de Interés Turístico Nacional o Internacional, las hay con reminiscencias históricas o religiosas y muchas tienen la gastronomía o el vino como protagonistas. La elección es difícil, pero el buscador Jetcost, que comprueba las búsquedas de vuelos y hoteles en todos los puntos de España, ha elegido estas como las más divertidas y solicitadas.

San Juan en A Coruña, la noche del 23 al 24 de junio las hogueras inundan las playas urbanas y la música conquista cada rincón. Del 4 al 6 de julio se celebra la Rapa das Bestas de Sabucedo, en La Estrada (Pontebedra): los jóvenes buscan a caballos salvajes para juntarlos en el pueblo y raparlos, para disfrutar de comida, música y vino al caer la noche. 

La tercera fiesta seleccionada es, cómo no, los Sanfermines en Pamplona, que se celebran del 6 l 14 de julio con todo el riesgo y la diversión que comportan. Pocos días después, del 24 al 31 de julio, tiene lugar en Alicante la fiesta de Moros y cristianos, y la ciudad vuelve al pasado para recrear una batalla ocurrida en 1538.

En agosto, la fiesta no acaba. El día 3 se celebra la Romería Vikinga de Catoira, en Pontevedra, donde los habitantes escenifican las invasiones sufridas por los vikingos hace diez siglos. Al día siguiente, el día 4, empieza la fiesta de la Blanca en Vitoria-Gasteiz, en honor a la Virgen Blanca, que nada tienen que envidiar al resto. 

Sanlúcar de Barrameda, en Cádiz, acoge del 7 al 9 de y del 21 al 23 de agosto carreras de caballos al estilo inglés en la playa. Siguiéndola en fecha, llega el Descenso del río Sella de Arriondas a Ribadesella, en Asturias, el día 9 de agosto: una fiesta deportiva, llena de música y colorido que se ha convertido en una de las citas más importantes de piragüismo mundial. 


La Feria de Málaga, del 16 al 23 de agosto, convierte toda la ciudad en una gran fiesta, al igual que ocurre con Bilbao urante las fiestas en honor a la Virgen de Begoña, del 16 al 24 de agosto. Del 5 al 7 de setiembre Aranjuez celebra las Fiestas de Motín, que traslada a los visitantes al 1808.

Y, ¿cómo olvidar la Tomatina de Buñol? El 27 de agosto tendrá lugar la batalla de tomates que, pese a durar sólo una hora, a nadie deja indiferente. El origen de esta multitudinaria batalla de tomates se remonta a una pelea juvenil sucedida en el año 1945 y, desde entonces, no ha dejado de celebrarse ningún año.
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viernes, 4 de abril de 2014

Las fiestas de primavera de Murcia: tradición, color y magia

La explosión de la primavera se vive intensamente en Murcia durante el mes de abril: naranjos en flor, olor a azahar, terrazas con sus mejores tapas, una climatología suave. En este marco, del 20 al 27, ya ciudad se vuelve más acogedora que nunca, y murcianos y visitantes se echan a la calle para disfrutar de las Fiestas de Primavera con todos los sentidos.

Los actos festivos comienzan el Domingo de Resurrección a mediodía con la inauguración de las barracas huertanas: ventorrillos o barras con merendero que las peñas huertanas instalan en los principales jardines y plazas de la ciudad y en las que se ofrece la mejor gastronomía tradicional, se realizan actuaciones folklóricas y se recrean las viviendas y costumbres de la huerta murciana.


El primer martes después de Semana Santa –este año, el 22 de abril– se celebra la fiesta murciana por antonomasia: el Bando de la Huerta, un estallido de color en el que participan todos los habitantes del municipio y que contagia a los visitantes con su alegría y ambiente festivo. La ciudad se convierte en una singular huerta en la que decenas de miles de personas de todas las edades sallen a la calle con el traje regional. Ellos, con zaragüelles, chalecos y monteras, y ellas con coloridos refajos –faldas–, delantales y mantones.

También declarada de Interés Turístico Internacional, la otra gran cita de las Fiestas de Primavera de Murcia es el Entierro de la Sardina, un festejo que se celebra el sábado siguiente al Domingo de Resurrección ––el 26 de abril, este año– y que representa la victoria de don Carnal sobre doña Cuaresma.

Es una fiesta pagana, de la mitología y el fuego, que culmina con una noche mágica de visita obligada a la ciudad. La organización del festejo corre a cargo de los grupos sardineros –todos con nombres mitológicos–, que durante los días previos animan la ciudad con charangas y pasacalles.

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