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jueves, 2 de noviembre de 2017

10 insólitas sorpresas que aguardan al viajero en el Alto Tajo


Castillo de Molina de Aragón
Enrique Sancho

No es fácil encontrar a pocos kilómetros unos de otros, paisajes que compiten con el Cañón del Colorado, bosques casi impenetrables, ciudades seculares llenas de historia, conventos y castillos centenarios, una gastronomía sorprendente... y hasta cuevas prehistóricas que descubren un pasado insospechado. Y todo ello envuelto por el manto protector de un espacio natural reconocido por la Unesco como Patrimonio Universal.

Más sorprendente aún es descubrir este mundo en la poco conocida provincia de Guadalajara, a pocos kilómetros de Madrid. Todo ello forma parte del Geoparque de la Comarca de Molina-Alto Tajo, una de las cumbres de la biodiversidad de Castilla–La Mancha. Situado entre la parte sur oriental de Guadalajara y la nororiental de Cuenca, este espacio natural es la red de cañones y hoces continua más extensa de esta Comunidad. Una armoniosa sucesión de acantilados, quiebros y terrazas así como formas singulares de laderas como cuchillos, agujas y monolitos que el Tajo y sus afluentes han ido esculpiendo a su paso por estas tierras. Tierras codiciadas desde hace siglos, como muestran sus numerosos castillos, fortalezas y torreones. Tierras milenarias cuyos hijos han dejado sus firmas en cuevas impenetrables.



Barranco de la Hoz del Río Gallo
Estas son 10 de las sorpresas que esta tierra reserva a sus visitantes:

Cañón del Colorado en miniatura


El Barranco de la hoz del río Gallo (ver vídeo) es con seguridad el paisaje más bello de todo el Geoparque y uno de los más espectaculares de España. La erosión durante miles de años de estas tierras triásicas ha formado una sucesión de formas fantasmagóricas de vivos y cálidos colores que contrastan con la vegetación que las envuelven que también cambia según las estaciones ofreciendo un entorno natural de gran belleza. 

Barranco de la Hoz del rio Gallo

Acantilados, escarpes y farallones rojizos de 400 metros que se alzan sobre el río Gallo, dejando a sus pies la coqueta ermita de la Virgen de la Hoz, de siglo XIII, contrastan con los tonos verdosos, amarillos y marrones de los pinos que penetran sus raíces entre las grietas de la gigantesca pared y los bosques de ribera junto al río. Hay tres miradores a distintas alturas desde los que, con suerte, poder observar las numerosas rapaces –águila real, águila perdicera, halcón peregrino, alimoche, buitre leonado, búho real...– que sobrevuelan y anidan en los huecos del barranco.

Ermita de la Virgen de la Hoz
Un rito sexual dibujado en piedra

No es fácil el acceso a la cueva situada en lo alto de una colina y bajo las ruinas de una antigua atalaya. Hay que recorrerla agachado, con linterna y casco, pero la experiencia vale la pena. Declarada Monumento Nacional desde 1935, la Cueva de los Casares contiene sobre sus paredes una serie de grabados del Paleolítico –rinoceronte, ciervo, caballo, glotón y peces– realizados con gran naturismo que la convierten en el yacimiento de arte rupestre más importante del interior de la Península Ibérica. Estos grabados han sido objeto de atención de los más reconocidos investigadores internacionales sobre Prehistoria, y la base para nuevas propuestas científicas sobre la evolución del arte paleolítico, despertando interesantes debates sobre la capacidad y audacia artística de los primeros pobladores de la Comarca de Molina de Aragón. Es especialmente interesante una controvertida escena, que algunos investigadores consideran la primera representación de una ceremonia de ritual sexual encontrada en España. Por cierto en el merendero que hay a los pies de la cueva se inició el tremendo incendio de 2005 que se cobró la vida de 11 miembros del equipo de extinción y arrasó más de 10.000 hectáreas de alto valor ecológico, entre ellas 2.400 del Parque natural de Alto Tajo.


Cueva de los Casares
Un bosque de piedra

El Bosque fósil de la Sierra de Aragoncillo, a 18 km. de Molina de Aragón, es una de las formaciones de fósiles de troncos más antiguas del mundo. Su fosilización se produjo a causa de una erupción volcánica que los cubrió con un manto de lava y ceniza ocurrida en el Paleozoico Superior hace 290 millones de años. Los troncos, ahora convertidos de una variedad de ópalo, se encuentran en posición de vida, es decir, se observan sus raíces penetrando en el sustrato tal como se disponían mientras el ejemplar se encontraba con vida. Se trata de los fósiles de este tipo más antiguos del mundo. El rápido enterramiento en material volcánico unido a la posterior circulación de fluidos saturados en sílice con cierta temperatura, posibilitó un proceso de silicificación en el que el tejido vegetal fue sustituido por mineral de sílice conservando sus detalles microscópicos, lo que les otorga un enorme valor para el estudio de estos antiguos vegetales.

Bosque Fósil de la Sierra de Aragonsillo
La huerta-tumba de Narciso Yepes

Tiene un nombre muy largo: Monasterio de la Santa Madre de Dios de Buenafuente del Sistal aunque suele conocerse simplemente como Buenafuente, cuyo nombre viene de una fuente de la que brota el agua en el interior del monasterio. Su historia es igualmente larga ya que sus orígenes se remontan al siglo XIII, a la orden del Císter y al rey Alfonso VIII. Desde entonces habitan el monasterio mojas de clausura de la Común Observancia, hoy apenas son una docena. 



Monasterio de la Santa Madre de Dios de BuenaFuente

El monasterio acoge a todo aquel que quiera vivir una experiencia de retiro y de oración, donde se comparte la liturgia con la comunidad cisterciense y desde el que se hace posible la acogida a quienes buscan un encuentro con Dios. No es un lugar de descanso, ni de vacaciones, ni de estudio. De estilo muy sobrio destaca sobre todo por la armonía de sus piedras y su entorno. Para salvarlo del estado ruinoso en que se encontraba, el capellán Ángel Moreno, en 1971, propició la iniciativa para su recuperación y creó la Fundación Buenafuente del Sistal en 1980. El guitarrista Narciso Yepes participó con mucho entusiasmo en esta Fundación dando conciertos desinteresadamente que dieron renombre al Monasterio. También pasó algunas temporadas de reposo y convalecencia allí. Incluso, cuando falleció, quiso que sus cenizas fueran enviadas al Monasterio para ser esparcidas por el huerto de clausura. Un sencillo monumento le recuerda.


Monasterio de la Santa Madre de Dios
Ver el Tajo como un halcón 

La mejor manera de contemplar la belleza del este Geoparque es desde algunos de sus miradores, atalayas privilegiadas desde donde poder apreciar a vista de pájaro la riqueza natural del entorno, apreciando la diversidad de formaciones rocosas, hoces, lagunas, cascadas, ríos color esmeralda, infinitos bosques, parameras, multitud de aves o el majestuoso vuelo del buitre leonado. Desde estos miradores se aprecia la escasa intervención humana de este vasto territorio en donde pocas actuaciones alteran el paisaje. Uno de los más bellos es el Mirador del Tajo que permite disfrutar las maravillosas vistas de la confluencia del Tajo con el río Gallo. Curiosamente el mirador está acondicionado para invidentes (lo que no deja de ser una paradoja mirador/invidente) y personas con movilidad reducida. El mirador está muy próximo al Puente de San Pedro y junto a la intermitente cascada de la Escaleruela. Alimoches, halcones peregrinos, buitres leonados, águilas reales y perdiceras serán los vecinos del visitante.
Mirador del Tajo
Dos ríos en blanco y rojo

El Puente de San Pedro está justo sobre la unión de los ríos Tajo y Gallo, un lugar muy bello y donde abundan los bañistas cuando hace calor. La unión de ambos cauces que navegan por lechos de rocas de distinto tipo, produce, cuando hay lluvias intensas y se arrastran sedimentos, un curioso contraste entre el color de las aguas del Gallo, de tono rojizo debido a arenas y arcillas de ese color, y las del Tajo, blancuzcas ya que arrastran partículas de caolín. De este modo el río transcurre durante algunos metros con los dos colores. Pero además del espectáculo de las aguas limpias, la vegetación que las rodea es un espectáculo para la vista. Sargas, chopos, avellanos, cornejos, abedules y fresnos entrelazas sus ramas y sus diferentes colores y matices, creando un escenario único. 

Piscinas naturales Puente de San Pedro
Escenario (uno más) de Juego de Tronos

Cuando se divisa de lejos parece imposible que sobre una atalaya rocosa de unos 20 metros de altura haya podido construirse un torreón de otros tantos metros y que aquello no se derrumbe. Cuando se ve más cerca se comprende que ese torreón forma parte de un recinto amurallado, perfectamente restaurado, que en su día llegó al albergar hasta 500 hombres. El castillo de Zafra, de origen musulmán, llegó a ser uno de los enclaves más importantes de la Edad Media.
Castillo de Zafra

Lo mejor que se dice sobre él es que allí se rodó alguna escena de la serie Juego de Tronos (ver vídeo del capítulo) –movilizando decenas de caminos y cientos de personas, y consiguiendo que sus visitas se multipliquen por cinco desde que apareció en la 6ª temporada–, y que es privado, comprado en 1971 por un pariente de Carmen Polo, la esposa de Franco, Antonio Sanz Polo, por algo más de 33.000 pesetas. Desde entonces se han invertido muchos cientos de miles de euros en recuperarlo, una medida generosa pero un poco absurda ya que no se permiten visitas ni tampoco se usa. Eso sí, las vistas son grandiosas. Desde él se domina toda la paramera molinesa. 


Imagen del "Juego de Tronos"
Saborear los “bolos con morro”

Corzo o venado, setas y hongos, truchas, trufa negra, morcillas... Desde luego en esta zona de Guadalajara no se pasa hambre. Uno de los platos más contundentes de la zona, sobre todo en los días fríos son los “bolos” con morro. Se trata de un guiso a base de judías al que se le añade chorizo, oreja, y por supuesto, el morro. 


Bolos con Morro

Otro grande de la gastronomía de la zona, son las gachas, que se consiguen cociendo agua y harina previamente tostada, y se remueve hasta conseguir una consistencia cremosa y espesa. Para acompañar se le puede añadir por encima trozos de tocino o chorizo, o incluso guindilla picante o pepinillos en vinagre. El venado, corzo y cordero, son tipos de carnes muy típicas y abundantes. Se suelen preparar en caldereta. 




También son típicas las chuletas de cordero. El morteruelo, que es el plato estrella de Castilla la Mancha, es una pasta elaborada con hígado de cerdo y otros ingredientes de caza menor, que se come caliente y untado en pan. Para el postre se puede comenzar con la leche frita, aunque algo más tradicional de la zona son los rolletes, unas rosquillas fritas y rebozadas en azúcar y canela, o las galletas de pueblo, que actualmente se siguen haciendo de manera artesanal. 


Molina de Aragón testigo de culturas y tiempos

Molina de Aragón es una ciudad con una gran riqueza monumental, testigo de culturas y tiempos. Su camino por la Edad Media domina la vista general que derrama sobre la colina la muralla que rodea el burgo y se funde con el castillo. Al fondo, la Torre de Aragón vigila desde el cerro y hostiga la fortaleza recogida por la barbacana que se distingue desde lejos. 


Molina de Aragon

Un paseo por sus calles tan pronto nos introduce en el barrio judío de gran belleza medieval, como nos lleva a la morería al otro lado del río Gallo. Sobre el río cubre el paso el Puente Románico, del siglo XIII, símbolo de la villa, realizado en arenisca roja y formado por tres arcos; junto a las pilas, los tajamares que se distinguen a uno y otro lado. Sus templos cristianos de distintos momentos del arte hablan de la serena belleza del románico de Santa Clara, en la plaza que lleva su nombre, a Santa María la Mayor de San Gil; pasando por el renacimiento reflejado en San Pedro, con su preciosa espadaña mudéjar o el neoclásico del Convento de San Francisco. Como testigo de su esplendor los palacios más significativos claman en sus blasones e inscripciones los nombres de sus insignes habitantes: Casa del Obispado Díaz de la Guerra, Palacio de los Arias, Palacio de los Montesoro... La muralla, conocida como "El Cinto", rodeaba toda la villa. Actualmente se pueden ver restos en el Barrio Judío y junto al Puente Romano. 


Durmiendo con la historia

Dos buenas recomendaciones para alojarse en Molina de Aragón y tener desde allí a un paso todas las bellezas del Geoparque Molina-Alto Tajo. La Hospedería Real Palacio de los Molina se encuentra en pleno casco histórico de Molina de Aragón. Su fachada es renacentista y consta de un hermoso portón adovelado de medio punto, dos altas ventanas enrejadas y escudos policromados de la corona de Molina. En sus salones, su comedor, su cafetería, sus habitaciones, sus escaleras..., uno puede creer cruzarse con Rodrigo Díaz de Vivar, Don Manrique de Lara, Tarik, Doña Blanca de Molina... Habitaciones a partir de 75 euros/noche. 


Hospedería Real Palacio de Molina
El Molino del Batán se encuentra a las puertas del Parque Natural del Alto Tajo, en un paraje natural único y privilegiado. El alojamiento ocupa una gran finca en la que se encuentra el molino, una casa solariega y una amplia extensión de terreno dedicado a pradera, al cultivo de frutales y a huerta estando todos los espacios abiertos a los visitantes. El hotel es un molino harinero del siglo XIX rehabilitado en apartamentos rurales con identidad histórica totalmente equipados: chimeneas francesas, hidromasaje y salones sociales. Tiene una oferta especial de 3x2 de domingo a jueves, precios a partir de 50 euros la noche.


Suite Molino del Batàn


PARA MÁS INFORMACIÓN :

www.geoparquemolina.es
www.ceoeguadalajara.es/
https://youtu.be/MuNQ7oP14OI

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viernes, 20 de octubre de 2017

Sumérgete en la maravilla del Geoparque de Molina Alto-Tajo

Puente de San Pedro
Al recorrer el amplio territorio del  Geoparque de la comarca Molina-Alto tajo es inevitable llenarse de admiración por el inmenso  patrimonio geológico de sus tierras. El verde de sus montañas despampanantes y el turquesa de los ríos que se asoman dejan claro que este es un espacio natural lleno de cultura a descubrir, paso a paso.
La amplitud del Geoparque apreciada desde uno de sus tantos puntos
El Geoparque,  cuenta con una red de importancia geológica así también como con sitios de importancia etnográfica, ecológica y cultural. La Comarca de Molina-Alto Tajo fue aceptada como miembro de las redes europeas y global de Geoparques en el 2014, lo que ha incrementado el desarrollo de la comarca como el inevitable interés turístico. El Geoparque, territorio amplio y lleno de posibilidades destaca por sus magníficos recursos y sus inmensos paisajes llenos de vida y color. Hostelería y turismo tuvo la maravillosa oportunidad de conocer a profundidad esta zona en un viaje lleno de aventuras y descubrimientos.

La cueva de Los Casares al fondo
Primera parada, la sorprendente  "Cueva de los Casares" (Risa de Saelices, Guadalajara). La Cueva, patrimonio mundial de la Unesco alberga uno de los conjuntos de grabados paleolíticos más importantes del mundo, especialmente por su variedad y representación de arte grabado. Los visitantes, especialistas y curiosos descubren un universo del Arte Paleolítico que deja inevitablemente lugar a muchas interpretaciones. El Arte Rupestre de la cueva está marcado  por una época dictada en el tiempo y en donde surge un híbrido artístico señalado por las diferentes capacidades al hacer y crear arte. Los grabado de la misma solo se pueden datar por comparación estilística al no haber aún ningún método determinante. La muestra real del Arte Paleolítico señala la dedicación y el trabajo de quienes habitaban las cuevas para generar tan magníficos resultados.

Grabado de la cueva
Aquellos hombres vivían aquí, recolectaban y cultivaban sus alimentos, definían sus territorios de caza y buscaban el agua cerca. Instalados ya en este espacio, sus grabados solo son muestra de sus vidas y tradiciones como comunidad.  La historia que encierra esta cueva y el paisaje que la rodea muestra  el transcurso del tiempo en el que hombres, con diferentes propósitos sobre el espacio, vivieron y se establecieron aquí, dejándonos hoy un gran patrimonio a descubrir.  Los caballos de los Casares, principal representación de los grabados, deja claro también la importancia plena de los animales en el inicio de la asentaciòn.


Vista desde "La Cueva de los Casares
La continuación de las imágenes antropomorfas nos revela de igual manera los primeros rituales chamánicos de la Humanidad. La Hierogamia (matrimonio sagrado) y sus rituales para la fertilidad se encuentran también interpretados en las imágenes de la cueva, lo que ha generado un gran interés de diferentes investigadores y arqueólogos aunque cabe mencionar que la cueva ha sido descubierta recién en el año 1931-1932. Las figuraciones naturalistas de animales y las representaciones esquemáticas antropomorfas resume el ser humano que habitaba estas cuevas en aquellas épocas. 

Entrada de la Cueva

Un ser humano que aprendió a dominar el fuego para iluminarse con él, un ser humano que aprendió a cocinar todo lo que caza y recolecta y que finalmente ha llegado a plasmar sus sentimientos en figuras y símbolos para que hoy, investigadores y curiosos podamos contar con la fortuna de recrear este maravilloso pasado. La cueva y sus grabados dibujan vidas pasadas en un lugar que encierra cierta energía mística y que necesariamente se debe visitar para asimismo tener un profundo viaje al pasado.

Al fondo "La Cueva de los Casares"
El camino sigue y nosotros con él, así que nos dirigimos al Monasterio de  Buenafuente. Fundado alrededor de 1246, el Monasterio eclesiástico es el único que continua sus labores en la provincia de Guadalajara. Antiguo Monasterio Romano, ha sido fundado por Gómez Sancha, señor de Molina. El Monasterio con sus altas paredes que cierran a Buenafuente ha seguido una ardua labor de oración interrumpida por mas de 8 siglos. De igual manera, el Monasterio cuenta con 7 monjas de clausura, quienes a su vez se ocupan de las labores correspondientes no solo del monasterio sino también de la residencia y hospedería que funciona todo el año.


Rincones del "Monasterio Buenafuente"

Al recorrer los rincones de este silencioso lugar se logra percibir la unión entre una comunidad eclesial que evidentemente forma un conjunto espiritual. El asombroso lugar, su capilla, residencia y propio monasterio como sus espacios al aire libre regalan un momento de paz y tranquilidad para quienes viven un planteamiento espiritual. Es así como reciben constantemente a huéspedes que vienen en busca de silencio en un encuentro especial. 


Camino en El Monasterio. Al fondo, parte de la hospedería
La hospedería, que funciona todo el año excepto en enero y febrero, abre sus partes a personas solas o matrimonios. Como es evidente, no se convive con las monjas, quienes participan en su medida siempre de una forma muy reservada. Sin más que un aviso para venir al encuentro con el silencio y la espiritualidad, Buenamente ofrece habitaciones individuales, especialmente,  para favorecer precisamente esta reunión. Por supuesto quienes vienen deberán colaborar con las tareas y deberes comunes aunque no es obligatorio asistir a las oraciones impartidas cada día.



El Monasterio que sobrevive gracias a la fundación Buenafuente no cobra un precio establecido pero recibe donativos. La comida y alimentación también está a cargo de las monjas que cada día se ocupan de prepararlo todo para los huéspedes habituales como para los visitantes esporádicos. El lugar es simplemente espectacular y vale completamente la pena conocerlo. Y para quienes anhelan vivir un tiempo de paz, silencio y  espiritualidad, el Monasterio se presenta como uno de los lugares predilectos que abren las puertas a este encuentro. Recorrer todo sus espacios genera cierta tranquilidad que asegura momentos de regocijo interior y que confirma la presencia de cierta espiritualidad que permanece y vive aquí desde hace ya mucho tiempo.
El camino continua después de esta maravillosa experiencia dirigiéndonos hacia Zaorejas. El camino nos lleva a atravesar paisajes relucientes llenos de vida y color. Visita obligada al Rio "Puente de San Pedro", paraíso natural que deslumbra con su belleza. 

                                     

El agua, que viene de paso desde el río Tajo, y el río Gallo incita a bañarse y sumergirse por su pureza y claridad.  Es comprensible que este sea uno de los destinos favoritos de quienes buscan la tranquilidad de la naturaleza en su estado más puro ya sea para practicar deportes acuáticos o para simplemente bañarse en sus piscinas naturales de aguas turquesas y que brillan con los rayos del sol sobre ellas.  


Puente San Pedro, maravilla natural

El puente San Pedro, definitivamente,  se queda en la memoria de quienes pasan por aquí. Seguimos ahora, esta vez, al Mirador de Zaorejas, de nuevo un lugar para conservar en la memoria. El mirador  permite apreciar un entorno natural en un vasto territorio que refleja la poca intervención del hombre.


El impresionante Mirador de Zaorejas

El atardecer cayendo sobre los picos de las montañas genera cierta conexión con el entorno. Las estaciones del año podrán apreciarse desde este sima que se impone en un valle verde y lleno de vida. Los rapaces que habitan el Geoparque podrán ser visibles desde este lugar que deja al desnudo la esencia misma de su naturaleza. En las noches, las estrellas se dibujan una a una en un cielo enmarcado por este maravilloso paisaje. Sin lugar a dudas este es uno de los puntos indudablemente necesarios a conocer. Su esplendor y encanto se respiran en un aire limpio y lleno de tonalidades.
Próxima parada, el Hotel Peñarrubia de Zaorejas, donde tuvimos la ocasión de conocer parte de la gastronomía de la Comarca. Su cocina tradicional ha estado marcada por los recursos existentes de una zona ganadera y de agricultores, por lo que es bastante común encontrar platos como el cordero o el cabrito. 

Gastronomía local 
                               
Por supuesto y contando con los ríos y su fauna, la pesca ha estado siempre presente en la gastronomía local. Los peces como la "trucha asalmonada", muy típicas de las aguas del Rio Tajo o del Rio Gallo, también se presta a diferentes preparaciones por su inigualable sabor. En este caso, el Hotel nos recibe con una fascinante oferta de platos tradicionales. Las entradas, en esta ocasión, morcilla de arroz, uno de los productos más valorados de esta región, croquetas de cocido, ensalada con un exquisito queso de cabra y  pimientos piquillos rellenos y en su salsa. Contundentes y sabrosos, cada una de los platos, refleja nuevamente las costumbres alimenticias de esta zona. El plato principal, cordero en su salsa acompañado de patatas. La carne suave, delicada y por supuesto de proximidad deja en evidencia que la matanza ha sido una práctica fundamental a lo largo de la historia de las diferentes familias que han habitado estos lugares. 

Cordero en su salsa acompañado de patatas al horno
El vino ha estado a la altura de la ocasión y el postre, bizcocho con chocolate caliente y helado nos han dejado a todos llenos de energía para continuar el descubrimiento de la Comarca.

Seguimos entonces, esta vez dirigiéndonos hacia Molina de Aragón, especialmente al Barranco de la Hoz, sin duda uno de los paisajes más emblemáticos del Geoparque. La diversidad del paisaje, dibujada con picos de diferentes formas y tamaño resulta maravilloso a la vista. Los afloramientos que se encuentran es sus fastuosos farallones sirven para reconstruir el clima y las condiciones de la tierra misma hace alrededor de 250 millones de años, lo que hace de este espléndido lugar uno de los lugares de España de mayor interés geográfico. 


Impresionante vista desde el Barranco de la Hoz

De nuevo la tranquilidad y pureza del aire de este apacible lugar llena el espíritu de cierto encanto y magia sobrenatural. Descendemos en un camino salvaje de escalones y paredes naturales de piedra que cualquier aventurero estaría encantado de realizar, hasta llegar al Santuario de la Virgen de la Hoz, cuya visita es imprescindible.  El Santuario (siglo XIII), se encuentra en el interior del espectacular barranco, en el término municipal de Ventosa. La Ermita, construida en la roca, se instaló con algunos canónigos de la orden de San Agustín. Asimismo, encontramos una fuente y una antigua hospedería  que fascina por su armonía y serenidad. El estilo renacentista que se logra observar hace aún  más virtuoso el entorno. El Santuario parece el escenario perfecto para encontrar paz y calma interior. De una belleza absoluta, este es sin duda uno de los lugares esenciales a visitar.


La noche cayendo en el Santuario de la Hoz
La noche empieza a caer y con ella la temperatura que desciende abruptamente decorando el paisaje de neblina en una aire frío pero lleno de vida. La sensación de pureza se respira. El alojamiento "El Palacio de Molina" nos espera con una agradable cena para terminar con broche de oro este increíble día en la Comarca de Molina. Nos reciben con diferentes entradas como las típicas croquetas, quesos y jamones de la casa, ensalada fresca y una gran variedad del típico "morteruelo" una especie de paté elaborado con hígado de cerdo y otras carnes. 


Tabla de quesos y jamones de la casa
A continuación el plato de la noche, Dorada a la plancha, otro de los peces autóctonos de la región, todo acompañado nuevamente por un vino tinto elegido para la ocasión.
Después de esta majestuosa cena, nos dirigimos ahora al Alojamiento "El Molino del Batán". El Hospedaje, donde nos reciben muy amablemente, se rodea de naturaleza verde y pequeños riachuelos. Un lugar especial lleno de encanto  donde se hace evidente la preferencia de muchos para celebrar matrimonios o eventos importantes. Pasamos una noche tranquila escuchando el agua correr y el ruido de los insectos susurrar en la noche. Empezamos un nuevo día con la alegría de descubrir las agradables sorpresas que este lugar nos depara. Un desayuno simple pero sabroso nos llena de energía para nuestra próxima aventura.

Hotel rural Los Batanes
Nos dirigimos ahora hacia Zafra, donde visitaremos su Castillo, "El castillo de Zafra", uno de los tantos castillos que se encuentran en el Geoparque. Situado sobre una antigua fortificación, esta ubicación lo situaba en una zona estratégica de gran importancia en la frontera de reinos cristianos y musulmanes. Sus muros, de origen musulmán, se alzan sobre una atalaya rocosa.


Castillo de Zafra
El Castillo era uno de los más importantes de la Edad Media, pudiendo albergar más de 500 hombres a pesar de sus pequeñas dimensiones. Asimismo, el castillo y toda su historia y belleza son apreciados y valorados por muchos que buscan recrear la historia de guerras y caballeros de esta zona, Castilla de la Mancha. Cabe mencionar que el Castillo también ha sido fuente de inspiración para productores cinematográficos que se han valido de sus magníficas y antiguas edificaciones para realizar escenas importantes de guerras o batallas. Entre ellas, la famosa y conocida serie "Juego de Tronos" que ha sabido aprovechar la magnificencia del Castillo de Zafra para grabar uno de los capítulos más importantes de la serie, lo que ha convertido asimismo esta zona, en uno de los lugares más visitados por aficionados. 

Majestuoso, el Castillo se levanta sobre rocas en una posición estratégica

No es para menos, la historia que encierra este lugar en episodios tan importantes como "La Concordia de Zafra" en el año 1223, o la rebelión de algunos señores feudales como el De Molina que  aprovecharon la ausencia del rey de Castilla, Fernando III para irse con el rey del otro bando,  León, Alfonso XI. Las historias, indudablemente son muchas puesto el Castillo se ubica en una zona amplia y vasta donde era incluso posible ver las señales de alerta provocadas con humo para avisar del peligro existente. 

Vista desde el Castillo de Zafra, punto estratégico de alerta
Se siente, se respiran las historias que indudablemente hacen parte de este espléndido lugar. La naturaleza, que ha sabido jugar un buen papel en este espacio, envuelve todo el castillo en una imagen que parece congelada en el tiempo. Nuevamente, la experiencia de pisar estas tierras parecen sumergirte a otro espacio del tiempo donde imaginar aquellas guerras y batallas hace parte del paisaje. Con el Castillo de Zafra en la memoria, seguimos a nuestra próxima parada a la localidad de Molina de Aragón.

Vista de lejos de la Ciudad de Molina. Al fondo se ve la muralla y su castillo
Nos reciben atentamente y con la alegría de quien conoce las maravillas de su ciudad y así empezamos una visitada guiada a lo más asombroso de este lugar. La ciudad de Molina de Aragón es el núcleo de la población más importante del Geoparque de la comarca de Molina-Alto Tajo. Cuenta aproximadamente con 3.500 habitantes y aglutina prácticamente un tercio de la población de esta región.
Encantadores callejones de la ciudad de Molina Alto
De igual manera, los monumentos, religiosos y civiles son presididos por su Castillo de murallas despampanantes. Es claro que esta zona cuenta con uno de los conjuntos histórico-artísticos más extraordinario de Castilla la Mancha. Su casco histórico, con aire medieval y rodeado de palacios, iglesias, monumentos religiosos, puentes, fortificaciones y casas pequeñas y decoradas con flores permiten contemplar la grandeza de una ciudad que parece detenida en el tiempo. Caminando por sus estrechas o amplias calles pudimos disfrutar viendo la Torre de Aragón, fortificación del siglo XII  que se encuentra levantada en una posición privilegiada por su amplia vista. Cabe mencionar, que asimismo, el Castillo de Molina de Aragón, en el mismo complejo, es uno de los más grandes e importantes de toda la geografía española, por lo que será imprescindible visitarlo mientras se pasa por aquí. El puente viejo, románico y que se extiende sobre el río Gallo, construido en el siglo XIII une la zona del antiguo monasterio de San Francisco con el casco histórico. Las aguas del río Gallo decoran inevitablemente la ciudad marcando la separación ente una parte de esta y la otra. La cantidad de edificios religiosos que encontramos en nuestro camino muestran el tesoro tan grande que esconde esta región.


Fachada de la Iglesia Santa Clara
Entre ellas, la iglesia de Santa Clara, pulida y llena de gracia, data del siglo XIII y cuenta con un impresionante portada de estilo Francés que solo incita a descubrir su interior. Nuevamente la historia se recrea en un ir y venir de encuentros entre las tantas iglesias y ermitas. Cabe mencionar igualmente que Molina de Aragón ofrece sorprendentes monumentos a visitar. El museo comarca también será otro espacio autóctono para descubrir el paso del tiempo de esta increíble zona.  Magnifica visita que nuevamente nos demuestra como la Comarca de Molina y todos sus encantos y virtudes están en cada rincón esperando a ser descubiertos.


Fotografía desde el puente que se extiende sobre el Río Gallo

Última parada y esta vez para nuestra última comida. Nos acercaremos entonces al Hotel "Los Acebos" de Peralejos de las truchas mientras observamos en el camino el maravilloso paisaje que deja el Río Tajo a su paso por la provincia de Guadalajara. Una vez más el panorama despierta suspiros y ganas de no querer marchar.

El Hotel, que como cada uno de los lugares de esta comarca nos recibe con grandes brazos abiertos, nos espera nuevamente con platos típicos y elaborados artesanalmente. Empezamos con unos provocativos patatones y sus respectivas salsas, rosa y blanca. Cocinados en su punto, son devorados con ganas cada uno de ellos. A continuación, espárragos verdes salteados en un apetecible aceite de oliva. Deleitoso y delicado, los espárragos hacen parte de la gastronomía local del lugar. Por supuesto las setas, igualmente característicos de la zona, son preparados delicadamente al ajillo resaltando lo mejor de su sabor salvaje. 


Trucha asalmonada con ajo, tocino y patatas, especialidad local
Preparados ya para el alto principal, la trucha asalmonada con ajo se roba la atención de los comensales. Para quienes prefieren la carne, el cordero asado ha sido una maravilla que gustosamente los invitados han devorado. Vino a medida y postres variados como el queso con miel, la natilla o el flan dan un cierre dulce perfecto a este viaje lleno de experiencias y naturaleza.


Queso típico de la zona con miel

Se termina el paseo por la Comarca de Molina-Alto Tajo y nos despedimos con la alegría y el regocijo de haber pasado dos maravillosos días en un lugar fascinante y cargado de historia y que se quedara para siempre en nosotros.



Hostelería y Turismo agradece el recibimiento y la increíble organización de los promotores, guías turistas y personas que se han encargado de mostrarnos la riqueza de esta deslumbrante región. A todos ellos, gracias por hacer de nuestra visita un inverosímil encuentro de paz, armonía y buena energía.


Sin lugar a dudas, a repetir una y otra vez. El Geoparque de Molina-Alto Tajo, una maravilla a descubrir.




Un reportaje de Melany Rendel



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